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OIMAKU de la canción de la mili

OIMAKU de la canción de la mili que me enseñó mi madre. Decía: “A las cinco de la mañana / tocan diana para formar / y el sargento que está en la cama / da por culo al capitán. / El capitán con la bandera / chupa polla al centinela / que es un maricón / y se la chupa a todo el batallón.” El respeto por los altos mandos y el corneta.

OIMAKU de la canción de Cortocircuito

OIMAKU de la canción que entonaban unos pandilleros en la peli de Cortocircuito: “Los chulos acojonan, los chulos empitonan, los chulos mangonean ¡tus bolas a Plutón!”. No tiene ningún sentido pero recuerdo que de pequeño me partía de risa con ella, y me la aprendí de memoria. Hoy encontré un vídeo en Youtube con la escena, que resulta que era de Cortocircuito 2, y me he vuelto a partir el pecho con nostalgia. He alucinado con el doblaje de la escena, lleno de un argot lumpen que el DRAE no recoge y que, sin embargo, es una maravilla.

OIMAKU de la canción de los Manic Street Preachers

OIMAKU de la canción If you tolerate this, then your children will be next de Manic Street Preachers. Cuando sonaba en la radio o ponían el videoclip en la tele, siempre subía el volumen. Luego, me olvidé de ella hasta tal punto de no ser capaz de recordar el título completo. Esta mañana me ha venido a la cabeza mientras preparaba el bocadillo del desayuno y pensaba en lo muy permisivas que estaban siendo las familias católicas con los casos de pedofilia.

OIMAKU del Quina

OIMAKU del “Quina”, el bar heavy por excelencia de nuestra industrializada ciudad; de cuando íbamos cuatro o cinco, y nos encontrábamos a otros tantos, y a algunos más que no conocíamos mucho, pero que de tanto tiempo arrancaban brindis y saludos; de los litros de kalimotxo y cerveza; de cuando íbamos los dos solos, y birra a birra nos reíamos, criticábamos y volvíamos a reír; de la canción que pedíamos una y otra vez, y de cómo nos peleábamos para ver quién iba a pedirla. Yo me resistía, porque a pesar de los años, me daba vergüenza pedirles nada a los del bar. Y él decía: “pero si a una chica le van a hacer más caso que a mí”. Pero creo que, pidiera quien la pidiese, casi nunca dejaron de ponerla. Hace unos meses decidieron vender el bar, y hasta que esta mañana he vuelto a escuchar la canción, no me he dado cuenta de lo muchísimo que echo de menos aquel sitio.