OIMAKU del sueño cornudo

OIMAKU del sueño absurdo en el que mi novia me ponía los cuernos. En la pesadilla, ella se había ido a jugar al Uno, el juego de cartas, a los Juzgados; no sé a cuáles exactamente pues eran más una especie de entidad abstracta, un lugar relacionado con la Justicia pero muy lejano de nosotros. Al volver de su partida al Uno, T. me había confesado que se había acostado con alguien, dejándome en shock. Luego le había comenzado a preguntar por qué había hecho algo así, a lo que ella no me contestaba o me contestaba cosas totalmente incoherentes. Enfrentado a aquel galimatías, acababa acudiendo a mi tía C., que no sé por qué estaba allí, sentada frente a una mesa fumando. Casi pidiendo socorro, le preguntaba cómo podía estar sucediendo aquéllo, como podía ser que mi novia me hubiera engañado con otro en los Juzgados. Y mientras, mi novia no paraba de decirme que no era para tanto, que sólo había sido una vez, que no volvería a pasar; pero no lo decía como una disculpa sino, más bien, entendiendo que era algo absolutamente banal, sin importancia, y que no había razón para que me estuviera comportando de aquella manera. Yo miraba desconsolado a mi tía quien, finalmente, dejando de fumar, me contestaba bastante harta, casi cabreada por mi insistencia, que “En los Juzgados puede pasar cualquier cosa”. Y yo me quedaba desarmado, sin poder rebatirle, porque sabía que eso era de una certeza ineludible.

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