OIMAKU del bar donde quedaban todos

OIMAKU del bar donde quedaban todos los compañeros de clase, en secundaria. Su nombre no lo diré aquí. Sólo entré una vez y no volvería a entrar. Era oscuro y sucio como cualquier bar en esta tierra y, por supuesto, a todas horas había alguien en el futbolín. Pero tanto aquella vez que estuve como el resto de veces que eché un vistazo de pasada, siempre conté a la misma gente, y todos del colegio. De la misma manera que se reunían allí al salir del colegio con quince años, me los encontré hace cuatro años con casi veinticinco. Evito desde entonces pasar a toda costa por esa calle.

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