OIMAKU de las palabras que duelen

OIMAKU de lo que le dije a mi madre un día en que estaba enrabietado por algo, seguramente alguna tontería magnificada por la frustración de ser adolescente. Mi madre lloró, le rompí el corazón. Días después le pedí perdón, pero aquellas palabras ya salieron de mi boca, ya habían causado herida, de manera tan simple y, a la vez, cruel e involuntaria. Las palabras fueron “Te odio”.

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