OIMAKU del examen de Literatura Medieval

OIMAKU de mi primer examen de Literatura Medieval en la Universidad. Había una parte teórica y otra práctica. Para la segunda parte, el profesor, describámoslo como un tipo relajado, se levantó de su asiento con el fardo de folios de las respuestas teóricas bajo el brazo y, explicándonos que iba a su despacho y que luego volvería a por las respuestas, se marchó. Añadió, antes de dejar el aula, que podíamos ir a la biblioteca a consultar cualquier manual. Sin problema. Todo el mundo empezó a murmurar y, luego, a hablar, una vez que ya no estaba. Yo me puse nerviosísimo ante aquella situación. ¿Era aquello una prueba para ver quienes copiaban y quienes no? No entendía nada. De tantos nervios que acumulé, acabé haciendo un comentario de texto nefasto. Y suspendí.

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