OIMAKU de la Bola de Cristal

OIMAKU de cuando me levantaba temprano los sábados para ver la Bola de Cristal, despertaba a mi padre, que se venía al sofá conmigo y seguía durmiendo, mientras yo me partía de risa con las borderías de la Bruja Avería. Eso sí que era un programa en condiciones: “¡Viva el Mal!¡Viva el capital!”.

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