OIMAKU del invierno

OIMAKU de lo mucho que me quejaba del frío y la oscuridad en invierno y de cuánto deseaba que llegase lo antes posible el calor y la luz del verano. Llegado el estío, aquellos deseos se han vuelto del revés como la piel de un lagarto. El ser humano también muda con el tiempo.

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