OIMAKU del libro de mi cumpleaños

OIMAKU de aquella novela que vi de pequeño en el expositor de la librería del barrio y que me enamoró. En la portada había dos personajes jugando al ajedrez. Debía de ser un cuadro del siglo XVI o XVII por la ropa que vestían. El suelo era de damero, como en las pinturas de Vermeer. Yo lo quería pero no tenía dinero. Esperé como un mes, tiempo exasperantemente largo para un niño, hasta el día de mi cumpleaños, cuando mis padres me dieron dinero para que pudiera ir a comprarlo. ¡Pero al entrar en la tienda ya no estaba! Se me cayó el mundo a los pies. Detrás, mis padres se reían con la novela en las manos. Me la habían comprado. Terrible amor cruel…

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