OIMAKU del pedo a favor del viento

OIMAKU del día en que, de madrugada, volvíamos de fiesta M., T. y yo. Soplaba un viento muy fuerte. Yo iba detrás de ambos cuando se me aflojó el vientre, a un par de metros. M. le dijo a T. «¡Qué peste!» y T. respondió «Deben de ser las alcantarillas». Yo, inconscientemente, me disculpé y me delaté. No se lo hubieran imaginado en la vida si no hubiera abierto la boca. M. no paraba de decir «Pero cómo puede ser, ¡si ibas detrás nuestro!».

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