OIMAKU del chiste de la polla

OIMAKU del día en que R. me contó el chiste de “- ¡Cuidado, una polla! -¿Una quéé?”, fingiendo el gesto del encontronazo en su boca, fingiendo que salía despedido en medio de las escaleras de la biblioteca de humanidades de la facultad, fingiendo que una verga gigante nos atacaba. Me reí tanto que se me doblaban los riñones…

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