Archivos mensuales: diciembre 2010

OIMAKU del Año Nuevo en Londres

OIMAKU del Año Nuevo en Londres. Mi novia y yo habíamos ido en autocar desde Southampton hasta Londres para recibir el 2008 desde el Támesis cuando, paseando por Portobello, nos encontramos a R., mi amiga de las clases de francés de la universidad. Una auténtica casualidad. Fuimos con ella a un bar a tomar algo donde nos robaron frente a nuestras propias narices la mochila en la que, por suerte, no llevábamos dinero pero sí un chorizo y una bolsa de pasta de estrellitas que habíamos comprado en una tienda de productos españoles. También había una bufanda que me hizo mi madre antes de marcharme. Comimos curry japonés en la calle y fuimos a ver la cuenta atrás al Támesis, lejos de la torre del Big Ben. Mientras lloviznaba y yo me cubría la cabeza con la bolsa de plástico donde nos habían servido los tuppers de curry, vimos la cuenta atrás proyectada en los edificios de la otra orilla. Había muchísima gente y un tipo pinchaba música a nuestras espaldas, en unos jardines. Estaba realmente feliz a pesar del robo. Luego nos despedimos de R. y fuimos a un pub con el metro y yo encontré una bufanda negra y gris en un banco, aunque me parece que estoy mezclando cosas de otro viaje. Puede que antes de las dos o las cuatro tuviéramos que coger el metro para llegar a la estación de autobuses porque terminaba el servicio. Acabamos mal durmiendo en la sala de espera de la estación. Tuvimos un gran follón porque en la mochila también estaba la hoja de reserva de los billetes de vuelta y tuvimos que suplicarle a un tipo pusilánime, gordo y vago que nos dejara subir, aunque no nos hizo ni caso. Por suerte, el jefe de los conductores de autocar, que nos había traído desde Southampton, se acordaba de nosotros y nos permitió subir. Fueron muchos los contratiempos pero recuerdo aquel Fin de Año con especial cariño.

OIMAKU de Vídeos de Primera

OIMAKU del programa mítico de Televisión Española Vídeos de Primera, presentado por Alfonso Arús. Es el programa que a día de hoy, cuando anacrónicamente aún se siguen emitiendo programas de este tipo a pesar de la existencia de Youtube, envejece peor en mi memoria. Cada vez me parece más malo y no recuerdo ningún vídeo que me haga gracia, aunque en su día me riese. Que el vídeo más galardonado acabara siendo el de “Se va el toro, se va por la barranquilla” ya da una idea de su criterio humorístico. Recuerdo que el mayor interés de aquel concurso era ver si en un descuido se le caía el peluquín al presentador.

OIMAKU de mi caída del árbol

OIMAKU de mi caída desde la rama de un árbol. La idea de subirse fue para una foto. Era la rama, enorme como un tronco, de un árbol que había cerca del camino de un parque. No recuerdo dónde fue ni con quién, pero recuerdo que mi acompañante no era capaz de trepar. La rama se extendía desde la base del árbol, a ras del suelo, e iba creciendo con una ligera inclinación hasta el camino, donde rebasaba la altura de mi pecho. Creyéndome capaz de subir, fui a la parte más baja y avancé seguro por la madera hasta el extremo final, quedando finalmente montado a horcajadas sobre la rama. Mi acompañante me dijo que me iba a sacar una foto y yo, sonriendo vanidoso y estúpido, adopté la pose del vencedor. En el momento que alzaba mis brazos con el signo de la victoria, mi cuerpo empezó a inclinarse ligeramente hacia la izquierda, girando súbitamente como la aguja de un reloj y estrellando mi cabeza contra el suelo. Lo que quedó al final retratado en la foto fue un pringado con cara de ido sacudiéndose el barro del pantalón. Un corredor que pasaba sonrió al verme.

OIMAKU de las alarmas de incendio

OIMAKU de las alarmas de incendios del piso de Inglaterra. A la mínima que te ponías a cocinar y hacías un poco de humo, el maldito trasto emitía un pitido agudo e insoportable. Para pararlo sólo se debía presionar un botón que tenía. El problema era que, al estar instaladas en el techo, había que coger una silla y encaramarse cual cabra para apagarlo. Eran un incordio desquiciante.

OIMAKU del trabajo sobre el G-8

OIMAKU del trabajo sobre el G-8 para Ciencias Sociales en Bachillerato. Se trataba de hacer el seguimiento de un aspecto concreto de la guerra de Kosovo a través los periódicos durante un mes y redactar un informe con las conclusiones que coligiéramos. En aquella época andaba bastante desengañado con la escuela y, además, no sé muy bien por qué, tal vez por el hastío de leer la prensa, fui incapaz de hacerlo. Así que vagueé hasta la última semana, algo impropio en mí hasta la fecha. Y entonces, la divina providencia me sonrió, me sonó la flauta. Obligado por mi madre a tirar la basura, junto al contenedor encontré una hermosa bolsa de plástico de supermercado con diarios viejos de todo el mes. No cabía en mí de gozo. Y todos hablaban de la guerra. Supongo que porque era la sigla más visible, elegí el G-8. Recorté las noticias, las pegué en un anexo y me inventé un análisis y una reflexión. Mi nota fue un notable y es uno de los trabajos del que conservo un recuerdo más especial y alegre.